Las personas somos seres sociales, por lo que, tener problemas a la hora de establecer vínculos con los demás, o no hacerlo de la manera que nos gustaría, es una de las mayores

fuentes de conflicto e insatisfacción que podemos tener. No todos tenemos las mismas necesidades sociales, hay personas que son más sociables y necesitan más de la interacción con otras personas y personas más independientes, a las que les gusta “tener su espacio” y relacionarse con un menor número de personas. Cualquiera de los dos casos es aceptable mientras a la persona no le ocasione malestar, ni conflictos. El problema viene cuando la persona quiere establecer vínculos sociales y no sabe cómo, o los establece de manera insatisfactoria. Los motivos por los sucede esto pueden ser varios:

Falta de habilidades sociales: las habilidades sociales son una especie de “guión” que nos permite adaptarnos a las diferentes situaciones sociales (“saber estar”). Un déficit en habilidades sociales nos provoca inseguridad o conflictos en este tipo de situaciones, dificultándonos a la hora de iniciar, mantener y finalizar conversaciones con gente nueva, dar nuestra opinión y hacerla valer, pedir favores, decir que NO y hacer valer nuestros derechos, etc.

Ansiedad social o fobia social: las personas con ansiedad social pueden tener buenas habilidades sociales, pero no pueden evitar ponerse muy nerviosas y pasarlo muy mal ante la presencia o interacción con la gente, por lo que, muchas veces tienden a aislarse para evitar pasarlo mal o que se les note que están nerviosos/as, o tratan de pasar desapercibidos en dichas situaciones, lo que interfiere y limita severamente su vida.

-Tendencia a reaccionar con enfado o agresividad

-Exceso de celos o desconfianza hacia la gente