El estrés es un mecanismo de respuesta que se pone en marcha para tratar de adaptarnos a situaciones en las que nos sentimos “desbordados”, es una especie de ansiedad mantenida en el tiempo, que si se prolonga demasiado, comienza a provocar cambios físicos y hormonales en nuestro organismo pudiendo afectar severamente a nuestra salud.

Síntomas más comunes de que sufrimos estrés

-Dolor de cabeza tensional: provocado por la tensión muscular que ejercemos, de manera involuntaria, en músculos faciales, mandíbula, cuello, etc., como consecuencia de ese estado de ansiedad mantenido.

-Mala memoria

-Diarrea o estreñimiento

-Falta de energía o de concentración: al centrarnos tanto en lo que nos preocupa, o querer ocuparnos de demasiadas cosas a la vez, inevitablemente acabamos olvidándonos de otras o no siendo capaces de concentrarnos en ninguna.

Sensación de ansiedad o depresión

Problemas cardiovasculares o musculoesqueléticos: si el estrés se prologa demasiado, debido a ese estado crónico de hiperactivación.

Cambios de peso: un estado de ansiedad mantenido en el tiempo puede acabar ocasionando cambios en el apetito, malos hábitos alimentarios, cambios hormonales, etc.

-Problemas estomacales

Cansancio constante y prolongado: por ese continuo estado de activación.

-Problemas a nivel sexual

-Rigidez en la mandíbula y el cuello: al no relajarnos nunca.

-Problemas de sueño

-Desgaste a nivel celular y envejecimiento: al no relajarnos, ni descansar bien, nuestro organismo no se recupera adecuadamente.