La autoestima es lo que pensamos y sentimos acerca de nosotros mismos, lo orgullosos que estamos de nosotros. Cuando no nos gusta nos sentimos mal (avergonzados, culpables…) y ello afecta a nuestro comportamiento en las distintas facetas de nuestra vida (relaciones con los demás, trabajo, salud, etc.). La baja autoestima puede ser generalizada o afectarnos a unas facetas de nuestra identidad, pero no a otras (por ejemplo: sentirnos muy válidos laboral o académicamente y “un desastre” en las relaciones personales). La persona no siempre es consciente de tener una autoestima baja, a veces, cree “quererse a sí misma”, pero, al mismo tiempo, tener comportamientos autodestructivos o hábitos poco saludables, como por ejemplo: no cuidarse, relacionarse con personas que no le convienen o no le tratan con respeto, etc.