​Desde el pasado 14 de Marzo de 2020, día en que se decretó el Estado de Alarma en nuestro país, como consecuencia de la pandemia ocasionada por el COVID19, vivimos en una situación de absoluta incertidumbre. No sabemos qué pasará, ni cuánto tiempo vamos a permanecer así.

La incertidumbre es una emoción asociada a lo desconocido, que suele ir acompañada de inseguridad, estrés y miedo. Pero no todos reaccionamos, ante ella, de la misma forma. Nuestras creencias van a jugar un importante papel en el impacto que ésta tendrá sobre nosotros y en la manera en la que afrontaremos la situación.

La incertidumbre suele provocar, en la mayoría de nosotros, una sensación de pérdida de control, que afecta más a unas personas que a otras, en función de la historia pasada y situación actual de cada uno, a distintos niveles (personal, social, económico, familiar, etc.).

¿Qué podemos hacer para afrontar el aislamiento?

La pandemia por coronavirus que, por desgracia, estamos viviendo y la falta de libertad a la que estamos sometidos, como consecuencia de ella, es un factor externo que no podemos controlar, por lo tanto, no nos queda otra que aceptarlo, pero aceptar no significa resignarse. Sino centrar nuestros esfuerzos en lo que si podemos cambiar. Para ello, necesitamos recuperar cierta sensación de control sobre nuestra vida.

¿Cómo hacemos esto?

Una vez hemos aceptado que no podemos controlar la situación externa, lo siguiente sería adaptarnos a vivir dentro de ella lo mejor posible. Para ello:

 

1. CREA HÁBITOS Y RUTINAS DIARIAS

Mantén aquellas rutinas, dentro de lo permitido, que tenías antes de que ocurriera esto, o trata de adaptarlas al actual estado de confinamiento.

Es importante seguir algunos hábitos básicos para evitar el caos  y mantener cierta sensación de control y orden en nuestra vida:

-Intenta levantarte y acostarte cada día a la misma hora (de lunes a viernes) y sigue un horario, más o menos, fijo para las comidas.

-Mantén tus hábitos de higiene personal y del hogar, toma una ducha al levantarte o después de desayunar. Vístete con ropa cómoda, pero arréglate, aunque no vayas a salir de casa, te sentirás mejor que si te quedas todo el día en pijama.

-Trata de comer sano y no picar entre horas, pero permítete también algún “capricho” de vez en cuando.

-Haz ejercicio físico dentro de casa. Está demostrado científicamente que realizar ejercicio físico es fundamental, no solo para la salud física, sino también psicológica y mental.

Medita durante unos pocos minutos cada día. Acomoda un rincón de tu casa para ello. Puedes también encender alguna vela o incienso para hacerlo más acogedor y fija una hora del día para llevarla a cabo. Si quieres, puedes encontrar en internet música y vídeos que pueden hacerte más fácil y agradable la práctica, o incluso, meditaciones guiadas. Escoge aquella que veas que se adapta mejor a ti.

2. APROVECHA ESTE TIEMPO

El mundo se ha parado, pero la vida sigue. en lugar de vivir el confinamiento como un castigo, vívelo como si fuera una especie de descanso o retiro espiritual. aprovecha para hacer todo lo que habitualmente no tienes tiempo de hacer.

-Desarrolla tu creatividad. Ahora tienes la oportunidad de crear nuevos proyectos en tu vida para poner en marcha en el futuro, cuando todo esto pase.

-Dedica tiempo a aquellos hobbies que puedas seguir practicando en casa y busca otros nuevos.

Aprende cosas nuevas, estudia, lee, haz cursos, aprende a coser, a cocinar, a tapizar una silla…

Aprende de ti mismo y de los demás. Aprovecha esta crisis para hacer una pequeña reflexión acerca de tu vida, tus valores, tus prioridades… Respóndete a la siguiente pregunta: ¿Qué estoy aprendiendo de esta experiencia/situación?

3. VIVE EL AQUÍ Y EL AHORA

-Cambia la ducha diaria por un baño relajante. Ponte música, velas, aceites perfumados, sales de baño, etc. y disfruta de la experiencia.

Colorea mandalas, en internet puedes encontrar una amplia gama e imprimir aquellos que más te gusten.

-Hacer, por ejemplo: crucigramas, autodefinidos, sudokus, practicar manualidades, bricolaje, hacer puzles, construir maquetas, dibujar, cuidar tus plantas… son tareas que supondrán un descanso para tu mente y te aportarán bienestar.

-Si te gusta la cocina, aprovecha para seguir nuevas recetas o realizar platos más elaborados, te relajaras mientras los haces y disfrutarás después degustándolos.

-Crea tu tarro de la felicidad. Anota cada día en un papel 3 cosas positivas que te hayan pasado e introdúcelo en un frasco de cristal (puedes decorarlo a tu gusto previamente). Cuando sientas decaer el ánimo, saca los papeles y leélos, te sorprenderá la cantidad de “pequeñas cosas” que, habitualmente, no valoras. También estarás entrenando a tu mente para pensar en positivo y disfrutar más de aquello que tienes.

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