Internet y las redes sociales: La rebelión de las máquinas

Hombre, Máquina, Robot, Electricidad

 

La mayoría recordaréis la Saga Terminator, protagonizada por Silvester Stallone, que auguraba el fin del mundo como consecuencia de un avance tecnológico cada vez mayor.

Según estas películas, lo que en un principio había sido creado por y para el hombre, con el fin de hacerle la vida más cómoda, acababa adquiriendo vida propia y volviéndose en su contra, para acabar, finalmente, destruyéndolo.

Actualmente, y cada vez más, somos testigos de dramáticas noticias relacionadas con el uso de internet y las redes sociales: chicas grabadas por sus propias parejas o amigos llevando a cabo conductas sexuales que posteriormente suben a la red...agresiones y burlas a niños y adolescentes por parte de sus compañeros a través de las redes sociales, grabaciones de humillaciones, palizas o violaciones para ser mostradas después cibernéticamente... destrozando la vida de todas estas personas y llegando a provocar el suicidio en muchos de los casos...

También es frecuente ver a cada vez más personas caminando por la calle, cruzando la calzada, conduciendo, etc, sin levantar la vista de la pantalla de su móvil...

Todo esto hace que me plantee preguntas del tipo: ¿la realidad superará una vez más a la ficción?, ¿se nos está yendo todo esto de las manos?, ¿qué podemos hacer?, ¿hemos creado un monstruo al que ya no hay quien lo pare y del que, tarde o temprano, muchos acabaremos siendo esclavos?...

Lo que si parece claro es que internet es un arma de doble filo del que cualquiera de nosotros/as podemos acabar siendo víctimas y, como la mayoría de las cosas, todo depende de quién lo use y del uso que se haga... La cuestión es: ¿Existe alguna manera de controlarlo?...

EL "ESTRÉS" Y LA SOBREESTIMULACIÓN SENSORIAL

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Todos los días y cada vez con mayor frecuencia, nos vemos invadidos por un exceso de estímulos presentes a nuestro alrededor: trabajo, casa, niños, ruidos, gente, tráfico y, como no, whatsapp y otras redes sociales. Y es que, el mundo y la tecnología avanza a tal velocidad, que como nos descuidemos, nos quedamos atrás.

Como consecuencia, nuestro cerebro, a pesar de su inmensa capacidad de adaptación, llega un momento en que se satura, empezando a procesar más lento y si la cosa sigue, bloqueándose.

Cuando nos pasamos de tareas, estamos sometidos a mucho ruido, rodeados de mucha gente, sonándonos el whatssap cada dos por tres..., o en otras palabras, cuando sobreestimulamos nuestro cerebro, este comienza a darnos señales de que nos estamos "pasando", con el fin de que paremos.

Dichas señales son de varios tipos y vienen a englobarse en lo que, comunmente, conocemos como: ansiedad o estrés que provoca síntomas tales como: irritabilidad, tensión muscular (que si es mantenida viene a provocar las conocidas contracturas...), taquicardias, dolores de cabeza, agobio, insomnio... etc... por citar solo unas cuantas....

Llegados a este punto, la pregunta es ¿qué hacer?, la respuesta es obvia: parar... tomarnos unas vacaciones... ¿qué ocurre?, que muchas veces no es tan sencillo y no podemos, por diversas razones.. unas generales, como por ejemplo, la sociedad en la que vivimos... otras particulares y distintas en cada caso...

El caso es que, con frecuencia, nos vemos "obligados" a seguir con un ritmo de vida que nos supera, pese a las señales de alarma que nos da nuestro cuerpo y que nos generan tanto malestar y tanto daño a nuestra salud a la larga... ¿Como compensar esto?,¿cómo protegernos y proteger a nuestro organismo ante tal situación?.

Si esta sensación se prolonga, es conveniente acudir a una psicoterapia para aprender recursos que nos ayuden a gestionar el día a día y poder así funcionar de manera óptima y sin bloquearnos, pero sobretodo, para poder hacerlo sin sentir dicho malestar y sin que nuestro cuerpo sufra de esa manera y nos acabe pasando factura en algún momento... Entre tanto, existen algunas pautas generales que pueden ayudar y que sería conveniente incorporar a nuestras rutinas:

1. Ejercicio físico: además de liberar las famosas endorfinas u hormonas de la felicidad (como coloquialmente se las llama), el ejercicio físico ayuda a nuestro cuerpo a liberar ese exceso de energía que nos provoca toda esta sobrecarga de tareas y, como consecuencia, nos relaja. 

2. Cuidar la alimentación y reducir "malos hábitos": hay una frase que dice: "somos lo que comemos" y, en parte es verdad, por eso es importante que el "combustible" con el que alimentamos nuestro cuerpo y cerebro sea de la mejor calidad posible, ya que esto hará que nos encontremos mejor y funcionemos mejor también. Es conveniente reducir y, en algunos casos, evitar la ingesta de estimulantes como: la cafeína, nicotina, etc., que, además de ser nocivos para nuestro organismo, contribuyen a incrementar dicha activación, pudiendo provocarnos mayor ansiedad. 

3. Practicar el silencio: dedicar todos los días unos minutos a estar en un ambiente con muy poca estimulación, es decir, solos, sin hablar con nadie, sin ruidos, con poca luz, sin móvil, sin televisión, etc. ayuda a nuestros sentidos y a nuestro cerebro a recuperarse de esa sobrecarga estimular de la que hemos hablado y a la que nos vemos habitualmente sometidos, cargándonos de nuevo las pilas.

4. Contacto con la naturaleza: es bien sabido que los entornos naturales relajan los sentidos y el cerebro también. Si no podemos realizar una "escapada", dedicar al menos, un rato para pasear por algún parque o zona verde cercano a nuestro domicilio o lugar de trabajo siempre que podamos.

5. Delegar: No trates de ser un "superman" o una "superwoman", permítete pedir ayuda si te sientes desbordado/a en tu día a día...

6. Poner límites: aprende a decir "no" si no te apetece hacer algo o sientes que lo haces por compromiso, aunque exista el riesgo de que la otra persona se enfade.

LA HISTORIA DEL LOBO DE CAPERUCITA ROJA

Lobo, La Cabeza, Depredador, Retrato

Hay un refrán que dice que, "cada uno cuenta la feria según le ha ido". Y es que, por muy "objetivos" que tratemos de ser, no percibimos la realidad de manera directa, sino a través de filtros". Dichos filtros son diferentes para cada persona y se forman a partir de: el estado emocional en el que nos encontremos en ese momento, nuestras experiencias pasadas, nuestras creencias, lo que esperamos que suceda, etc. Es decir, no existe una única realidad o manera de ver las cosas, sino varias... tantas como personas implicadas ... Si conocemos una única versión de los acontecimientos tendremos una visión incompleta y, a veces, errónea de la situación, mientras que cuantas más versiones conozcamos más fiables serán las conclusiones que saquemos... 

A mi juicio, la siguiente historia, ilustra bastante bien lo que trato de transmitir... supongo que, la mayoría de vosotros conoceréis el cuento de "Caperucita Roja". Seguramente, os lo habrán contado de pequeños. Pues bien, hoy yo quiero contaros otra de las versiones del cuento: "La historia del lobo". Espero que os guste...

"El bosque era mi hogar. Vivía allí desde que nací y le tenía mucho cariño a ese lugar, por ese motivo, trataba siempre de mantenerlo cuidado y limpio. Me encantaban las flores silvestres y los nuevos brotes verdes de los árboles.

Un día soleado, mientras estaba limpiando los restos de basura que unos turistas  irresponsables habían dejado en un claro del bosque, escuché  unos pasos. Como podía tratarse de algún peligro, corrí a esconderme detrás de un árbol. Entonces vi a una pequeña niña bajando por el sendero. Llevaba una cesta de mimbre colgada en uno de sus brazos y cortaba las flores y hojas tiernas que a su paso encontrába.

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